El páncreas, la insulina y el glucagón
El páncreas es una glándula situada transversalmente por detrás del estómago y que se extiende desde la segunda porción del duodeno hacia el bazo. Es responsable de:
1) digestión de las grasas, de las proteínas y de los carbohidratos de cadena larga (polisacáridos), mediante los enzimas digestivos secretados por las células glandulares del páncreas exocrino.
2) regulación del nivel de glucosa sanguínea a través del páncreas endocrino, mediante la insulina (hormona hipoglucemiante) y el glucagón (hormona hiperglucemiante).
La insulina es una hormona polipeptídica hipoglucemiante que actúa sobre el metabolismo de los carbohidratos, los lípidos y las proteínas. Facilita el transporte de glucosa a través de la membrana celular, promueve su transformación en glucosa-6-fosfato, favorece la síntesis de glucógeno hepático y muscular y, finalmente, disminuye la neoglucogénesis hepática. Los tejidos muscular, hepático y adiposo constituyen sus principales órganos diana.
Se trata de una proteína de 51 aminoácidos formada por dos cadenas (cadenas A y B), unidas por dos puentes disulfuro. Se sintetiza en el interior de las células beta de los islotes pancreáticos de Langerhans en forma de un precursor (proinsulina) que en el momento de su liberación a la sangre se rompe en dos partes, la insulina propiamente dicha y el péptido C de conexión.
La insulina es secretada en situación de ayuno de forma continua a un ritmo aproximado de 0,5-1 UI/hora. Después de una ingesta esta secreción aumenta de 3 a 10 veces, de manera que a lo largo del día la cantidad de insulina secretada a la circulación periférica es, en personas con peso normal y actividad física media, de unas 30-40 UI.
La respuesta secretora de la insulina al estímulo de la glucosa es característicamente bifásica, con una primera fase de pocos minutos de duración que corresponde a la insulina almacenada en los gránulos secretores, y una segunda fase más prolongada debida a la insulina nuevamente sintetizada. De los diversos factores que regulan la secreción de insulina, la glucosa es el de mayor importancia fisiológica, aunque otros carbohidratos, aminoácidos, ácidos grasos y cuerpos cetónicos, además del control neurohormonal, también pueden influir.


