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Conociendo nuestros pies
6/11/2004

Todo paciente con diabetes en un momento dado de su vida ha oido que algún familiar, conocido, vecino, etc., ha tenido problemas en sus extremidades inferiores sólo por el hecho de ser diabético...

Todo paciente con diabetes en un momento dado de su vida ha oido que algún familiar, conocido, vecino, etc., ha tenido problemas en sus extremidades inferiores sólo por el hecho de ser diabético. Este artículo pretende explicar la relación que existe entre diabetes y problemas en los pies y piernas, y que debe hacer la persona con diabetes para conservar sanas sus extremidades inferiores.

¿Qué es el pie diabético?

Podríamos comenzar diciendo que "pie diabético" es todo pie de una persona con diabetes, es obvio, no?, pero la verdad es que es un concepto médico, utilizado por todo el personal sanitario que se dedica a la diabetes y que quiere decir: “es una complicación tardía de la diabetes que consiste en una sculopatía y/o neuropatía con o sin infección y con o sin ulceración”. Esto es lo que en todo el mundo sanitario se entiende por pie diabético. Se puede decir, por tanto, que se puede tener diabetes y no tener "pie diabético", ya que para que exista este problema tiene que haber la presencia de vasculopatía y/o neuropatía y se puede tener diabetes durante muchos años y que no exista. Otra cosa es que no entendamos bien lo que quiere decir vasculopatía, neuropatía, etc.

Por regla general, el desencadenante o alarma del pie diabético es una lesión en el pie que no se cura. Van pasando las semanas y no acaba decerrarse. Estas lesiones no salen espontáneamente debido a la diabetes, sino que hay una causa externa que ha provocado esa lesión: un golpe, una rozdura, un pisotón, el zapato apretado, etc. Todas las heridas que ocurren en los pies son de origen mecánico. Si la persona diabética está bien controlada y no tiene ni vasculopatía ni neuropatía, esa lesión, ampolla, úlcera, etc, se curará igual que en una persona no diabética, al cabo de 5-7 días. Pero si esta persona padece de vasculopatía o neuropatía, la lesión, por mínima que sea, es mucho más compleja y debe tratarse desde el inicio con mucho mimo y cuidado.

¿Qué es la vasculopatía?

Es la alteración de la capacidad que tienen las arterias de conducir la sangre hacia el resto del cuerpo, en este caso a las piernas y pies. Esta alteración consiste en que las arterias "se van taponando" (ver figura) y si han de tener un calibre de 3 cm de diámetro, acaban teniendo 2 cm o 1 cm, e incluso a veces se obstruyen casi del todo y no dejan pasar la sangre suficiente. El ciclo de envejecimiento biológico y normal de la vida ya hace de por sí que nuestras arterias se vayan tapando, es lo que conocemos como arterioesclerosis. Este proceso de envejecimiento arterial también queda agravado por el estilo de vida que hayamos tenido: tabaco, alimentación rica en grasas, vida sedentaria, hipertensión arterial, estrés, etc. La hiperglicemia constante y mantenida durante muchos años, es decir, personas que no han controlado bien su azúcar, puede desencadenar este fenómeno incluso en los años jóvenes de la vida. Y no digamos si además sumamos a esto el tabaco, el sedentarismo, etc. Como habrán comprobado, en ningún momento se ha hablado de venas. Las venas a veces es lo que más preocupa, sobre todo a las mujeres, donde se aprecian esas venas varicosas que dicen les afean sus piernas y que les hace creer que tienen mala circulación. Cuando los profesionales nos referimos a mala circulación de las extremidades inferiores, nos referimos a la circulación arterial, a la que no se ve, pero que se puede palpar. Una persona puede tener varices en sus piernas, pero tiene buenos pulsos arteriales y no tiene mala circulación. Y viceversa, una persona puede que no tenga ninguna varicosidad, pero puede tener muy mala circulación arterial, que es la importante. Los pacientes diabéticos con vasculopatía suelen tener los pies fríos, de color azulado, con dolor en las pantorrillas o gemelos cuando andan 200 ó 300 m, incluso hay pacientes que tienen dolor en reposo, en la cama. Suelen no tener vello en el dorso del pie, y no se nota ese pulso arterial en sus pies.

¿Qué es la neuropatía?

Es la alteración de los nervios periféricos, o sea, de las extremidades inferiores y pies. Todos nosotros tenemos debajo de nuestra piel unos "cordoncitos" que son los nervios. Estos son los encargados de darnos toda la información que ocurre a nuestro alrededor: si hace frío, calor, dolor, etc. La personas con más de 10 años de evolución de su diabetes y mal controlada, la hiperglucemia constante acaba "requemando" esos nervios y ya no dan correctamente esa información de lo que pasa "alrededor" nuestro. No sienten el calor extremo, ni el frío extremo, ni el dolor. Podemos pensar... “¡pues no esta mal, así no tendremos dolor!”. Hemos de decir que el dolor no es ninguna enfermedad, sino una alarma de que allí está pasando algo. Si no tenemos percepción del dolor podemos hacernos una herida y no darnos cuenta, podemos llegar a quemarnos sin sentirlo, etc. Por lo cual, ya estamos deduciendo que las personas con neuropatía periférica serán personas con alteración de la sensibilidad térmica, dolorosa, vibratoria o táctil. En la mayoría de los casos su manifestación clínica es la anestesia de los pies y sus extremidades inferiores: tienen los pies "como de corcho", no sienten dolor. Pero hay que avisar que en un porcentaje importante de pacientes esta neuropatía puede presentarse con hiperalgesias, o sea con dolores importantes que les impiden dormir e incluso hacer vida normal. No tienen ninguna herida, ninguna quemadura, pero el paciente tiene un dolor intenso, como si hubiera una lesión. Esto significa que los nervios se han trastocado, dando una información incorrecta. Para ello hay tratamiento.

¿Cómo evitar el pie diabético?

  1. Con un buen control metabólico. Teniendo unos valores de azúcar en sangre lo más ajustado a la normalidad.
  2. Evitando el tabaco.
  3. Restringiendo o evitando el alcohol.
  4. Evitando el sedentarismo.
  5. Controlando la hipertensión arterial.
  6. Vigilando nuestros niveles de lípidos en sangre (colesterol, triglicéridos) y restringiendo los alimentos en grasas.
  7. Evitando el sobrepeso y la obesidad.
  8. Evitando traumatismos en los pies en la medida que podamos: no caminar descalzos, presencia de cuerpos extraños dentro del calzado, evitar las quemaduras por focos de calor directo, etc.
  9. Utilizar el calzado adecuado a cada pie y a cada situación. El mal uso del calzado es la primera causa en el pie.
  10. Evitar la infección. Suele seguir a las lesiones de los pies, ya que hay una puerta abierta a cualquier microorganismo que pueda anidar allí. Desde el primer momento de la herida hay que desinfectar muy bien la zona.
  11. Otro tipo de infecciones son los hongos y las verrugas que habitualmente viven entre nosotros, cuidado con los sitios públicos, tales como piscinas, duchas, etc,. Utilicemos las medidas profilácticas para que ello no ocurra.
  12. Recordando que tenemos que vigilarnos los pies cada día. No tenemos que ignorar esa zona del cuerpo. Al igual que la cara, las manos, etc. los pies deben de ser examinados por el propio paciente diariamente y por un profesional, al menos dos veces al año.
  13. Contactar con la asistenta social o personas que nos puedan ayudar en caso de que no podamos, por problemas económicos, adquirir un calzado adecuado, plantillas u otro tipo de prótesis, que pueda evitar el dañarnos nuestros pies. Utilizar calzado especial si el trabajo lo requiere.
  14. Acudir al traumatólogo o al cirujano ortopédico en caso de anomalías anatómicas importantes, tales como juanetes, dedos en garra, etc, ya que posiblemente deba de operarse para evitar lesiones e infecciones de la zona en concreto.
  15. Vigilar edemas e inflamaciones del pie, aun sin dolor . Pues puede ser debido, tanto a problemas vasculares como neurológicos, que pueden pasar desapercibidos. Además estos edemas pueden agravar los puntos de hiperapoyo.
Jesús Gaitán Enríquez.
Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.
Barcelona.

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Last modified enero 05, 2009